miércoles, 19 de diciembre de 2012

Encuentro de dos madres


IV Domingo de Adviento (ciclo B)
Miq 5,2-5  -  Heb 10,5-10  -  Lc 1,39-45

María se levanta y va de prisa a Judea
Mientras los reyes someten a los débiles e imponen su autoridad,
¿qué se puede esperar de Palestina, un país sometido a Roma?
Sin embargo, esta vez, Dios misericordioso hace cosas grandes
tanto en Nazaret como en un pueblo ubicado en la montaña de Judea.
María es mujer, joven, pobre, esposa de José; viven en Nazaret.
Ella, después de haber escuchado el mensaje del ángel Gabriel, dice:
Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí lo que has dicho.
Y, habiendo escuchado que su prima Isabel ha concebido un hijo,
María se levanta y va de prisa a Judea para visitar y ayudar a Isabel.
Fue entonces cuando Isabel, llena del Espíritu Santo, exclama:
Bendita eres entre las mujeres… Bendito es el fruto de tu vientre…
Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá lo que te dijo el Señor.
Años más tarde, otra mujer pobre y creyente que escuchaba a Jesús,
exclamará: ¡Dichosa la mujer te dio a luz y te alimentó! (Lc 11,27).
María, por su parte, alaba a Dios que defiende a los pobres, diciendo:
Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Caminemos con María tras los pasos de Jesús
Meditando atentamente los cuatro evangelios, vemos que María
-además de ir a la montaña de Judea- realiza otras salidas más…
Sigamos, pues, caminando con María tras los pasos de Jesús:
*María se pone en camino para ir a Belén.
En Belén María da a luz a su hijo primogénito, lo envuelve en pañales
y lo acuesta en un pesebre, porque no había alojamiento para ellos 
en la posada. Luego, el Ángel del Señor se presenta a los pastores
y les dice: Hoy ha nacido para ustedes el Salvador (Lc 2,1-20).
*María se pone en camino para ir al templo de Jerusalén.
Cuarenta días después, José y María llevan al niño Jesús a Jerusalén
para consagrarlo al Señor. En aquella ocasión, el anciano Simeón  
le dice a María: Mira, este niño está destinado a hacer que muchos
en Israel caigan o se levanten. Será signo de  contradicción… 
En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón (Lc 2,22-38).
*María se pone en camino para ir a Egipto.
El Ángel del Señor se aparece en sueños a José y le dice: Levántate, 
toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo 
te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José 
se levanta, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto (Mt 2,13-23).
*María se pone en camino para ir a Jerusalén.
Jesús al cumplir doce años de edad, va con sus padres a Jerusalén
para la fiesta de la Pascua. Al terminar la fiesta, Jesús se queda allí,
sin que sus padres se dieran cuenta. Al cabo de tres días lo hallan
en el templo, y ante la pregunta angustiada de su madre, Jesús le dice:
Debo de ocuparme en las cosas de mi Padre (Lc 2,41-52).
*María se pone en camino para ir a Caná de Galilea.
María, Jesús y sus discípulos han sido invitados a unas bodas en Caná
de Galilea. Como el vino se acabó, María se dirige a los servidores
para decirles: Hagan todo lo que Él les diga (Jn, 2,1-12).
*María se pone en camino para ir a la región de Galilea.
La gente le dice a Jesús: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera
y te buscan. Jesús responde: El que hace la voluntad de Dios, ese es
mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3,20-21. 31-35).
*María se pone en camino para ir al Calvario.
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo amado,
dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre (Jn 19,25-27).
*María se pone en camino para ir al Cenáculo.
María está presente en la naciente Iglesia fundada por Jesús y guiada
por el Espíritu Santo (Hch 1,14). Desde entonces, todos los creyentes
se reúnen para escuchar las enseñanzas de los apóstoles, vivir unidos, 
participar en la fracción del pan y en las oraciones (Hch 2,42-47).
Entre ellos no había ningún necesitado, porque los que poseían 
campos o casas los vendían, y entregaban el dinero a los apóstoles, 
quienes repartían a cada uno según su necesidad (Hch 4,32-35).
J. Castillo A.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Qué debemos hacer?


III Domingo de Adviento (ciclo C)
Sof 3,14-18  -  Flp 4,4-7  -  Lc 3,10-18

Compartir tu pan con el hambriento
Ciertas fiestas patronales distan mucho de ser ‘nueva evangelización’
de la que se viene hablando en América Latina desde 1968 (Medellín).
Muchos devotos en vez de solidarizarse con las personas necesitadas,
se asemejan al rico que se vestía con ropa fina, que comía regiamente
y no hacía nada por el pobre Lázaro enfermo y con hambre (Lc 16).
En este tiempo de Adviento escuchemos la voz del profeta Isaías:
Esto dice el Señor: Sus solemnidades y fiestas las detesto.
Cuando extienden las manos, cierro los ojos. Aunque multipliquen
sus oraciones, no las escucho. Sus manos están manchadas de sangre.
Lávense, purifíquense. Aparten de mi vista sus malas acciones. 
Dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien: -busquen lo que
es  justo, -ayuden al oprimido, -hagan justicia al huérfano, 
-defiendan los derechos de la viuda (Is 1,10-18).
En el Evangelio de hoy, la multitud que escucha al profeta Juan
reacciona positivamente y le pregunta: ¿Qué debemos hacer?
Juan el Bautista, siguiendo lo dicho por el profeta Isaías (58,7),
responde: El que tenga dos abrigos, dé una al que no tiene,
y el que tenga para comer haga lo mismo.
El hambre no se soluciona con promesas ni con discursos teóricos.
Hacen falta acciones muy concretas de caridad y solidaridad
y, además, ir a la raíz de las estructuras sociales injustas.
Esto mismo será la exigencia fundamental de Jesús de Nazaret:
-Cuando sus apóstoles se acercan para decirle: Maestro, despide
a la gente para que vayan a buscar comida y alojamiento;
Jesús les responde: Denles ustedes mismos de comer (Lc 9,12-17).
-Cuando Jesús separará la paja del trigo, dirá a los buenos: Vengan, 
benditos de mi Padre, reciban el Reino preparado para ustedes… 
Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer (Mt 25,31-46).

No cobren más de lo debido
También algunos cobradores de impuestos que van a bautizarse,
preguntan al profeta Juan: ¿Qué debemos hacer?
Estos cobradores son despreciados como ‘publicanos y pecadores’,
colaboran con Roma y cobran sumas superiores a las establecidas.
Son ricos, pero también ladrones y delincuentes de ‘cuello blanco’.
A todos ellos, Juan les dice: No exijan más de lo que está ordenado.
Jesús que vino a bautizar con el Espíritu Santo y con fuego,
utiliza un lenguaje muy duro contra los ricos:
¡Ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes los que ahora están saciados, porque tendrán hambre!
¡Ay de ustedes los que ahora ríen, porque llorarán de tristeza! 
¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alaben! (Lc 6,24-25).
Cuando Jesús le dice al joven rico: Anda, vende todo lo que tienes
y dáselo a los pobres, éste se puso triste, era muy rico (Lc 18,18ss).
En cambio, Zaqueo jefe de los recaudadores de impuestos y muy rico,
acoge a Jesús en su casa, cambia radicalmente su vida, y le dice:
Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo; y a quien 
le he robado algo, le devolveré cuatro veces más (Lc 19,1-10).

No maltraten ni hagan denuncias falsas
Unos soldados le preguntan: Y nosotros, ¿qué debemos hacer?
Juan les contesta: No maltraten a nadie, no hagan denuncias falsas 
y conténtense con su sueldo. Las palabras de Juan tienen actualidad,
pues: No se debe torturar para obtener información. Tampoco abusar
del poder que se tiene para pisotear los derechos de los débiles,
o ‘coimear’ para buscar ganancias extras. No se debe hacer denuncias
falsas, ni condenar a las personas inocentes que no pueden defenderse.
El mismo Jesús que fue perseguido, se lamenta al decir:
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que 
Dios te envía; cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina
reúne a los pollitos bajo sus alas, pero tú no quisiste! (Lc 13,34-35).
Después que Jesús fue arrestado, las autoridades religiosas buscan
algún testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte. Muchos
daban testimonios falsos, pero se contradecían (Mc 14,55ss). Al final,
Barrabás es liberado y Jesús condenado a morir crucificado (Mc 15).
Sin embargo, Dios tiene la última palabra: Resucita a su Hijo.
J. Castillo A.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Preparen el camino del Señor


II Domingo de Adviento (ciclo C)
Bar 5,1-9  -  Flp 1,4-11  -  Lc 3,1-6

Dios habla a Juan, hijo de Zacarías
Los personajes que cita Lucas son los más importantes de su tiempo,
pero también son los responsables del sufrimiento de los pobres.
*Tiberio es la máxima autoridad del imperio romano, fue emperador
del año 14 al 37; gobierna las naciones imponiendo la pax romana.
*El representante de Tiberio en Palestina es el gobernador Pilato.
Recordemos que desde el año 63 antes de Cristo, Roma invadió
el pequeño país de la Palestina estableciendo una dura esclavitud.
Pilato es un personaje cruel e impopular (Lc 13,1-3).
*Antipas y Felipe, hijos de Herodes el grande, gobiernan Galilea
e Iturea, respectivamente. Antipas que se había casado con Herodías
la mujer de su hermano Felipe, ordena encarcelar y matar a Juan.
A los corruptos les incomoda las denuncias proféticas (Mc 6,17-29).
*Anás  es suegro de Caifás, éste fue sumo sacerdote del año 18 al 36;
viven en el barrio residencial ubicado en la parte alta de Jerusalén.
Más tarde, pedirán a Pilato crucificar a Jesús y para ello renegarán
de Dios diciendo: No tenemos más rey que al César (Jn 19,15).
Pilato, Antipas, Anás y Caifás tienen el poder político y religioso…
y más adelante condenarán a Jesús a morir crucificado (23,1-25).
En este ambiente de dudoso ‘orden’ nadie se preocupa de los pobres.
¿Quién se acuerda de las familias que en Galilea pierden sus tierras?
¿A dónde van a acudir, si desde el templo nadie los defiende?
¿Hay justicia para los excluidos que no tienen lugar en el imperio?
La Palabra de Dios no se oye en Cesarea donde reside Poncio Pilato,
ni el palacio de Herodes Antipas en la ciudad de Tiberíades,
tampoco se deja oír en el recinto sagrado del templo de Jerusalén.
Siendo el Camino de Dios muy diferente al camino de los poderosos,
Dios habla pero no en Roma… ni en Jerusalén… sino en el desierto.
Al cabo de unos 500 años en que el pueblo de Dios no tenía profetas,
aparece nuevamente uno, se llama Juan, es hijo de Zacarías e Isabel.

Una voz grita en el desierto
En el desierto, el profeta Juan predica un bautismo de conversión…
Solo en el desierto se puede oír la voz de Dios para convertirnos,
pues se trata de cambiar nuestra manera de vivir y nuestra mentalidad.
Así lo hizo el pueblo de Dios a su salida de la esclavitud de Egipto,
peregrinó durante cuarenta años camino a la tierra prometida.
En el desierto las personas se ven obligadas a vivir con lo esencial,
no hay sitio para lo superfluo ni para acumular cosas y más cosas.
Hoy, en vez de construir muros que separan a ricos y pobres,
¿somos capaces, por ejemplo, de renunciar a tantas cosas superfluas,
para vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros?
Por eso, a continuación, el profeta Juan hace la siguiente denuncia:
¡Raza de víboras! ¿Quién les ha enseñado a escapar de la condena 
que llega? Produzcan frutos de una sincera conversión, y no digan:
¡Somos descendientes de Abraham! Yo les digo que de estas piedras
Dios puede hacer surgir hijos de Abraham (Lc 3,7-9;  19,40).
Juan el Bautista anuncia también la llegada de Jesús, el Mesías.
Para ello, Lucas nos ofrece un excelente texto del profeta Isaías:
Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor… (40,3-5).
Desde el ‘desierto’ de nuestros pueblos y ciudades sube hasta el cielo
un clamor cada vez más impresionante. Es el grito de los que sufren
y piden: justicia, libertad, respeto a los derechos fundamentales.
Lamentablemente, como lo dice también el profeta Isaías:
Los guardianes de mi pueblo están ciegos y no se dan cuenta de nada.
Todos ellos son perros mudos que no pueden ladrar. Se pasan la vida
tirados en la cama, les encanta dormir. Son perros hambrientos
que nunca se llenan. Son pastores que no entienden nada, cada uno
sigue su propio camino, solo buscan sus propios intereses (Is 56,9-11).
En cambio si pudiéramos escuchar esos gritos, seremos capaces de oír
-en lo más hondo de nuestro ser- una llamada para nuestra conversión:
rellenar los valles… nivelar los cerros… enderezar lo torcido…
Señor, que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir
los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio.
Que nos preocupemos de compartir -en la caridad- las angustias 
y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres y mujeres,
y así les mostremos el camino de la salvación (Plegaria Eucarística V/c).
J. Castillo A.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Se acerca nuestra liberación


I Domingo de Adviento (ciclo C)
Jer 33,14-16 - 1Tes 3,12-4,2 - Lc 21,25-36

Levántense… alcen la cabeza
Durante este tiempo de Adviento, que significa: llegada, venida;
nos preparamos, una vez más, para recordar el nacimiento de Jesús.
Siendo Adviento un tiempo privilegiado de ‘espera y vigilancia’,
escuchemos a Jesús que nos dice: Los pueblos se angustiarán…
la gente desfallecerá de miedo… Veamos dos hechos muy concretos:
*Durante la dictadura militar argentina (1976-1983) la situación de las
mujeres prisioneras y embarazadas fue dolorosa. Después del parto
sus bebés terminaban en manos de militares o amigos del régimen
que no podían procrear; y ellas eran arrojadas al mar desde un avión.
Ante estas maldades, ¿podemos permanecer ciegos, sordos, mudos?
*La Pachamama -Madre Tierra- está enferma porque tiene:
-fiebre (calentamiento atmosférico),
-problema digestivo (lluvia ácida),
-problema en la piel o superficie (deforestación, desertificación),
-problema de deshidratación (falta de agua dulce, el líquido vital),
-problema respiratorio (exceso de carbono en la atmósfera), etc.
Ojalá los responsables de esta destrucción escuchen lo siguiente:
Para el hombre blanco un pedazo de tierra es igual a otro pedazo.
Para el hombre blanco la tierra no es su hermana
sino su enemiga porque, después de saquearla, la abandona.  
El hombre blanco trata a su madre la tierra y a su hermano el cielo,  
como cosas que se pueden comprar, saquear, vender. 
Su voracidad arruinará la tierra dejando detrás un inmenso desierto
(Carta que el Jefe Seattle escribió, en 1855, al presidente de los EE.UU).
Teniendo presente éstos y otros hechos, Jesús nos sigue diciendo:
Levántense… Alcen la cabeza… Se acerca el día de su liberación…
Debemos levantarnos como lo hicieron: -la suegra de Pedro (Lc 4,38-39);
-el paralítico (Lc 5,18-26); -Leví, cobrador de impuestos (Lc 5,27-28);
-dos jóvenes que habían muerto (Lc 7,11-17;  8,51-56); -el hijo menor
que dejó de cuidar cerdos (Lc 15,11-32); -Zaqueo que era un hombre
muy rico porque robaba y engañaba a los pobres (19,1-10).

No dejen que sus corazones se hagan insensibles
Este tiempo de Adviento coincide también con cierta propaganda
comercial, pues se usa ‘navidad’ para obtener ganancias económicas.
Por eso, quienes buscamos seguir a Jesús, escuchemos sus palabras:
Tengan cuidado y no dejen que sus corazones se hagan insensibles
por el vicio… la borrachera… las preocupaciones de la vida… 
Tangamos cuidado para no quedar atrapados por el desmedido afán
de riquezas pasajeras, del bienestar material, de ‘la doce vita’…
Debe ser lamentable vivir de manera rutinaria, frívola y vulgar;
como es lamentable haber perdido la salud para acumular dinero
y, después, gastar ese dinero para intentar recuperar la salud.
¿Tiene sentido vivir como si nunca vamos a morir
y, luego, morir como si no hubiéramos vivido?
A los que viven satisfechos, no les importa un futuro mejor para todos.
Tampoco se rebelan ante las injusticias y sufrimientos de los demás.
El tipo de vida que llevan les satisface y eso les basta.
Solo buscan: descansar, comer, beber, disfrutar… (Lc 12,16-21).
Se asemejan a los peces muertos que son arrastrados por la corriente,
lo que no sucede con los peces vivos que avanzan contra la corriente.
Las futuras generaciones cosecharán lo que ahora estamos sembrando,
pues, uno es el que siembra y otro el que cosecha (Jn 4,36-38).
Por todo esto, Jesús nos vuelve a decir a cada uno de nosotros:
Estén vigilantes… oren en todo tiempo y lugar…
así podrán presentarse de pié ante el Hijo del Hombre…
Bueno sería que a partir de este tiempo de Adviento (llegada, venida),
trabajemos por hacer un mundo más humano y fraterno, donde:
-Los niños tengan nutrición suficiente, salud, educación.
-Los campesinos tengan tierra para vivir y desenvolverse dignamente.
-Los trabajadores no sean maltratados ni disminuidos en sus derechos.
-El hombre no sea explotado por el hombre o por el Estado.
-No haya a quien le sobra mucho, mientras a muchos les falte todo.
-Haya familias bien constituidas, unidas y suficientemente atendidas.
-No haya injusticia y desigualdad en la administración de la justicia.
-La ley ampare a todos por igual.
-La verdad y el derecho prevalezca sobre la fuerza.
-No prevalezca jamás lo económico ni lo político sobre lo humano.
(Juan Pablo II, en Santo Domingo: 25 de enero de 1979).
J. Castillo A.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Venga a nosotros tu Reino


Jesucristo, Rey del Universo (ciclo B)
Dn 7,13-14 - Ap 1,5-8 - Jn 18,33-37

Mi reino no es como los reinos de este mundo
Para anunciar el Reino de Dios, a Jesús de Nazaret solo le basta:
la autoridad moral de su Palabra… y el testimonio de su Vida…
Jesús, el Profeta ligero de equipaje, recorre la región de Galilea,
haciendo todo lo posible para que los hombres y las mujeres tengan
la capacidad de: ver, oír, hablar, levantarse, caminar… (Lc 7,22).
Esta misión, aparentemente inofensiva, fue motivo para que Jesús
fuera condenado a muerte por las autoridades religiosas y políticas:
¿Qué vamos a hacer? Este hombre hace muchos milagros. 
Si lo dejamos que siga, todos creerán en Él, y vendrán los romanos 
y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás
que era el sumo sacerdote les dijo: Conviene que muera un hombre 
por todo el pueblo, y no que toda la nación perezca. A partir de este 
momento tomaron la decisión de dar muerte a Jesús (Jn 11,45-53).
Una vez apresado, Jesús fue juzgado por Caifás y, luego, por Pilato.
Éste, representante del imperio romano, le pregunta a Jesús: Tu nación 
y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
Jesús, que conoce muy bien las injusticias que cometen: los romanos,
terratenientes, cobradores de impuestos, autoridades religiosas…
le responde a Pilato: Mi reino no es como los reinos de este mundo.
*Los reyes de este mundo tienen territorio y fronteras que defender…
El Reino de Jesús no está ligado a un territorio, pues Dios es Espíritu 
y los que le adoran deben hacerlo en espíritu y verdad (Jn 4,19-24).
*Los reyes de este mundo mientras oprimen se hacen alabar…
En el Reino de Jesús, sus discípulos son servidores (Jn 13,12-17).
*En el reino de este mundo los lobos rapaces amontonan oro…
En el Reino de Jesús todos son amigos y se esfuerzan por amarse
mutuamente, entregando la propia vida por los amigos (Jn 15,12-15).
*En el reino de este mundo abundan: palacios, tronos, oro, riquezas…
En el Reino de Jesús la cruz es camino a la resurrección (Jn 19,1-24).

Vine al mundo para ser testigo de la verdad
Enseñando Jesús en el templo de Jerusalén, dijo a los judíos:
Si se mantienen fieles a mi palabra, serán realmente discípulos míos, 
conocerán la verdad y la verdad les hará libres. Sin embargo,
después de una larga discusión y al no aceptar las enseñanzas
de Jesús, los judíos cogieron piedras para apedrearlo (Jn 8,31-59).
En el Evangelio de hoy, Jesús -el Profeta del Reino de Dios-
está frente a Pilato el representante del imperio más poderoso.
Pues bien, cuando Pilato pregunta a Jesús: Entonces, ¿tú eres rey?;
Jesús le responde: Tú lo dices. Yo soy rey, para esto he nacido, 
para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad.
Jesús es rey y vino a este mundo para darnos vida en plenitud.
Sus discípulos no son funcionarios del templo ni del imperio romano;
son creyentes que escuchan y practican las enseñanzas del Maestro,
y siguen los pasos de Jesús para ser como Él: testigos de la verdad.
Por eso, los cristianos no son propietarios de la verdad sino testigos;
no imponen su doctrina, no controlan la fe de los demás, no pretenden
tener razón en todo. Son servidores de la Buena Noticia que libera.
Ante la actual crisis de fe, la Iglesia atraerá cuando vean que su rostro
se parece al rostro de Jesús, y su vida les recuerda la vida de Jesús:
Señor, danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana. 
Inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo 
y desamparado. Ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien  
se siente explotado y deprimido… Solo desde los pobres, que son
los hermanos de Jesús, se empieza a comprender todo el Evangelio.
Entonces Jesús dijo a la gente: Salió un sembrador a sembrar…
Señor, aumenta nuestra fe para sembrar la Buena Noticia del Reino:
-donde hay egoísmo, sembremos la semilla del Reino de Gracia,
-donde hay pecado, sembremos la semilla del Reino de Santidad,
-donde hay odio, sembremos la semilla del Reino de Amor,
-donde hay muerte, sembremos la semilla del Reino de Vida,
-donde hay mentira, sembremos la semilla del Reino de Verdad,
-donde hay esclavitud, sembremos la semilla del Reino de Libertad,
-donde hay exclusión, sembremos la semilla del Reino de Justicia,
-donde hay guerra, sembremos la semilla del Reino de Paz.
Solo así, todos los hombres y mujeres de buena voluntad tendremos
un motivo para seguir amando y para seguir esperando.
J. Castillo A.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un mundo nuevo es posible


Domingo XXXIII, Tiempo Ordinario, ciclo B
Dn 12,1-3   -   Heb 10,11-18   -   Mc 13,24-32

El que se mantiene firme, se salvará
Jesús, por anunciar el Reino de Dios y su justicia fue perseguido,
por las autoridades políticas y religiosas, hasta morir crucificado.
Sus discípulos tendrán que recorrer el mismo camino,
pues ellos no están por encima de su Maestro… (Mt 10,24-25).
Ahora bien, según el capítulo 13 del Evangelio de Marcos,
los primeros cristianos por anunciar las enseñanzas y obras de Jesús,
tuvieron serios problemas: externos e internos a la misma comunidad.
*Con relación al imperio romano: muchos cristianos eran llevados
ante los gobernadores y reyes para dar testimonio de su fe;
además, sus casas y propiedades eran allanados.
*Con relación a los judíos: eran interrogados en sus tribunales
y también eran azotados en las sinagogas.
En una palabra, los cristianos eran odiados por causa de Jesús.
*Uno de los problemas que había al interior de la misma comunidad
eran los falsos líderes y los falsos discípulos.
*En medio de estas tribulaciones los cristianos se mantenían firmes,
porque el Espíritu Santo estaba y hablaba en ellos y, además,
la presencia gloriosa del Hijo del Hombre los acompañaba.
Teniendo presente el testimonio de estos hermanos mayores en la fe,
siglos más tarde San Juan Crisóstomo (350-407) dirá lo siguiente:
Muchas son las olas que nos ponen en peligro y una gran tempestad
nos amenaza. Sin embargo, no tememos ser sumergidos
porque permanecemos de pie sobre la roca…
Díganme, ¿qué podemos temer? -¿La muerte?
Para mí, la vida es Cristo y una ganancia el morir.
-¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
-¿La confiscación de los bienes? Sin nada venimos al mundo
y sin nada nos iremos (Homilía antes de partir al exilio).

Verán al Hijo del Hombre
Después de haber ingresado a Jerusalén, Jesús va al templo,
donde expulsa a los comerciantes y cambistas, pues aquel templo
ya no es un lugar de oración y de encuentro con el Padre Bueno,
sino que se ha convertido en una cueva de ladrones.
Más tarde, llama la atención de sus discípulos sobre la hipocresía
de los maestros de la ley que devoran los bienes de las viudas,
con el pretexto de hacer largas oraciones. En este contexto,
refiriéndose a ese templo y a las ceremonias que allí se realizaban,
Jesús dijo: No quedará piedra sobre piedra, todo será destruido.
Esta destrucción es el inicio de un mundo nuevo donde habrá justicia.
En adelante, los cristianos anunciarán con el testimonio de sus vidas,
la Buena Noticia de Jesús: Hijo de Dios… Hijo del Hombre…
Y, justamente, en el Evangelio de hoy leemos la siguiente frase:
Verán llegar al Hijo del Hombre… reunirá a sus elegidos...
Hijo del Hombre significa que Jesús es verdadero ser humano.
Este título es utilizado por Jesús en muchas ocasiones y solo por Él.
*Estando en Cafarnaún, le traen a un paralítico. Jesús, al ver la fe de
ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Y como los maestros de la ley se ponen a murmurar, Jesús les dice:
El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados...
*A los fariseos, observantes del descanso del sábado, Jesús les dice:
El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
Por esto, el Hijo del Hombre es también Señor del sábado.
*Al anunciar por tercera vez su pasión, muerte y resurrección,
Jesús dice a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado
a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley,
le condenarán a muerte y le entregarán a los paganos.
Se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le darán muerte;
pero tres días después resucitará.
Pues bien, desde el momento que Dios viene a nosotros en la persona
de Jesús: Hijo de Dios e Hijo del Hombre; desde entonces,
el Hijo del Hombre, presente en sus hermanos pobres (Mt 25,31-46),
es el camino que nos conduce a Dios, Padre misericordioso.
Con mucha razón, San Ireneo (130-200) dijo lo siguiente:
La gloria de Dios consiste en que el hombre viva.
J. Castillo A.           

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mujer... Viuda... Pobre...


Domingo XXXII, Tiempo Ordinario, ciclo B
1Re 17,10-16  -  Heb 9,24-28  -  Mc 12,38-44

¡Cuidado con los maestros de la ley!
Cuando Jesús comenzó a enseñar en la sinagoga de Cafarnaún,
la gente se admiraba de su enseñanza, porque lo hacía con autoridad
y no como los maestros de la ley (Mc 1,22).
Estos maestros de la ley, llamados también escribas, doctores, letrados;
eran especialistas en el conocimiento y aplicación de la Ley de Dios.
Sin embargo -salvo raras excepciones- ellos y los fariseos
eran hipócritas porque enseñaban una cosa y hacían otra (Mt 23,1-3).
Pues bien, Jesús estando en Jerusalén denuncia una vez más
a los maestros de la ley por ser: arrogantes, corruptos, estafadores…
-Ellos andan con lujosos vestidos para diferenciarse de los demás.
-Buscan los saludos para ser reconocidos como superiores.
-Ocupan los primeros asientos en la sinagoga para ser visto por todos.
-Con su presencia en banquetes, aprueban las injusticias de los ricos.
-Y el peor delito que cometen es despojar de sus bienes
  a las viudas pobres, y para disimularlo hacen largas oraciones.
Ellos recibirán una sentencia más severa, dice Jesús.
Al respecto, recordemos lo siguiente: Quien obtiene ilegítimamente 
un lucro con el estipendio de la Misa, deber ser castigado
con una censura o con otra pena justa (CIC, n.1385, cf. n.947).

Muchos ricos dan de lo que les sobra
Hace veinte siglos, el emperador romano y sus legiones controlaban
el mundo entonces conocido, incluyendo el pequeño país de Palestina.
En Palestina, además, los terratenientes explotaban a los campesinos;
y los funcionarios de la religión -que tenían un corazón de piedra-
vivían ajenos al sufrimiento de su propia gente.
En Jerusalén, Jesús está sentado frente a las alcancías del templo
y observa cómo muchos ricos dan abundantes limosnas,
pero -como siempre- dan de lo que les sobra. Hoy sucede igual…
*¿Bastará recibir ciertas donaciones con los ojos vendados y decir:
no interesa de donde viene, lo que importa es cómo las invertimos?
*¿Se justifica amontonar riquezas para dar después lo que chorrea?:
Hoy vengo a decir que el chorreo (económico) ya es una realidad, 
ya comienza a llegar a los bolsillos de la gente (Lima, 28 julio 2005).
*¿Qué juicio merecen los empresarios que sobornan con una mano,
para obtener ganancias millonarias con la otra?:
A una empresa petrolera o empresa minera le resulta más barato
sobornar al gobierno -pagarle a alguien del gobierno un millón 
de dólares- que pagar el valor total del recurso natural 
-miles de millones de dólares-. De modo que, dándole dinero 
a un empleado del gobierno, con frecuencia de bajos ingresos, 
la empresa puede ahorrar cientos de millones de dólares. 
Si la responsabilidad del presidente ejecutivo de una empresa 
-frente a sus accionistas- es maximizar las ganancias, 
su obligación es hacer eso (Joseph Stiglitz. Lima, 18 dic. 2007).
Ante estas ‘costumbres perversas’ meditemos en el siguiente texto:
¡Oigan esto ustedes los ricos! ¡Lloren y griten por las desgracias 
que van a sufrir! Sus riquezas están podridas, sus ropas apolilladas,
su plata y su oro oxidados… (Santiago 5,1-6).

Esta pobre viuda ha dado todo lo que tenía
Una persona triplemente marginada por ser: mujer… viuda… y pobre,
se acerca a una de las trece alcancías y da dos monedas de poco valor.
Jesús, muy conmovido, llama a sus discípulos para que aprendan algo
que solo nos pueden enseñar las personas pobres, nadie más:
Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que todos los demás.
Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,
cuando un hombre pasa sed y agua nos da,
cuando el débil a su hermano fortalece:
Va Dios mismo en nuestro mismo caminar…
La viuda pobre ha dado al templo todo lo que tenía para vivir.
¿Y el templo y los funcionarios del culto, qué dan y qué hacen por
los preferidos de Dios: los forasteros, huérfanos y viudas? (Jer 7,1-7).
Si no se convierten, ese templo y religión serán destruidos (Mc 13,2).
La verdadera religión consiste en cuidar a los huérfanos y viudas,
y no mancharse con la corrupción de este mundo (Stgo 1,27).
J. Castillo A.

Tabor y cruz (8 de marzo)

  Somos seres en búsqueda; los hombres nos pasamos la vida “buscando”. Buscamos la felicidad,  la suerte, un lugar para vivir, buscamos trab...