miércoles, 23 de enero de 2013

Anunciar la Buena Noticia a los pobres


III Domingo, Tiempo Ordinario (ciclo C)
Neh 8,2-10 - 1Cor 12,12-30 - Lc 1,1-4; 4,14-21





(Ex 3,7) He visto la opresión de mi pueblo
El pueblo de Dios, liberado de la esclavitud de Egipto,
es conducido  -a través del desierto- hacia la tierra prometida:
Tierra donde abunda las aguas en los valles y en las montañas.
Tierra donde hay trigo, cebada, viñas, higueras, olivos y miel.
Tierra donde hay pan en abundancia y nadie muere de hambre.
Tierra donde las rocas tienen hierro y las montañas cobre.
Tierra buena por la que el pueblo bendice a Dios  (Deut 8,7-10).
Siglos después el imperio romano: -invade las tierras de Palestina…
-se apropia de sus riquezas… -deja a sus habitantes en la pobreza…
Y, con la complicidad de las autoridades políticas y religiosas locales,
aumentan los impuestos, deudas, chantaje, represión, temor, terror…
Son pesadas cargas que soportan los pobres del campo y de la ciudad:
No tienen pan, están hambrientos. No tienen salud, están enfermos.
No tienen libertad, están oprimidos. No tienen paz, están divididos.
¿Hasta cuándo los malvados explotarán a los pobres? (Job 24,1-12).

¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?
Ante esta triste realidad, Jesús no permanece indiferente.
Vuelve a la región de Galilea lleno del poder del Espíritu Santo
y, después, va a Nazaret, el pueblo donde se había criado.
Allí, desde la sinagoga de un pueblo despreciado, Jesús proclama:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar: -la Buena Noticia a los pobres,
la libertad a los cautivos, -la vista a los ciegos, 
-la liberación a los oprimidos, -el año de gracia del Señor.
Estas palabras expresan las preocupaciones que tiene Jesús,
y vienen a ser su programa de vida por el que morirá crucificado.
En adelante, los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos…
serán los destinatarios principales de sus enseñanzas y gestos audaces.
Es por eso que más tarde, ante un grupo numeroso de sus discípulos
y una gran cantidad de personas que han venido de muchas partes,
Jesús llama felices: a los pobres, a los hambrientos, a los que lloran,
a los que son odiados y despreciados por causa del Hijo del Hombre;
pues donde Dios ‘reina’ ya no pueden reinar los malvados.
Jesús anuncia con autoridad moral esta Buena Noticia a los pobres,
porque les habla no desde el palacio de Herodes ni desde el barrio
residencial de los sumos sacerdotes, sino desde su propia pobreza.
Pero también denuncia a los ricos, a los satisfechos, a los que ríen,
a los que son alabados; por ser culpables de tantas injusticias (Lc 6).

Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír
Como todos los que estaban en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él,
Jesús no comenta el texto de Isaías, sino que lo actualiza diciendo:
Hoy se cumple este pasaje de la Escritura que acaban de oír.
Este ‘hoy’ de la salvación atraviesa todo el Evangelio de Lucas
(2,11;  3,22;  4,21;  5,26;  13,32-33;  19,5.9;  23,43).
*Los ángeles anuncian la Buena Noticia del nacimiento de Jesús,
no al rey Herodes ni a los sumos sacerdotes del templo de Jerusalén,
sino a unos pobres pastores marginados por la sociedad y la religión:
Hoy ha nacido para ustedes, en Belén, el Salvador (Lc 2,11).
La Iglesia: o es Iglesia de los pobres, o deja de ser Iglesia de Jesús.
*Cuando Jesús -camino a Jerusalén- entra en Jericó, se aloja en casa
de Zaqueo, jefe de los cobradores de impuestos y muy rico.
El publicano Zaqueo es despreciado por colaborar con los romanos.
Sin embargo, gracias a la acogida de Jesús, Zaqueo se convierte…
Luego, Jesús dice: Hoy ha llegado la salvación a esta casa (19,1-10).
Durante el año 2012, solo los cien mayores billonarios del mundo
han incrementado sus ingresos en 240 mil millones de dólares.
La cuarta parte de esa fortuna, es decir, 60 mil millones de dólares,
bastaría para acabar con la pobreza extrema en el mundo. Ahora bien,
¿alguno de esos billonarios podrá decir: Doy la mitad de mis bienes 
a los pobres; y a quien le he robado le devolveré cuatro veces más?
*Mientras uno de los malhechores crucificados insulta a Jesús,
el otro le suplica: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le dice: Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso (23,39-43).
¿Los excluidos captan como Buena Noticia lo que predicamos?
J. Castillo A.

miércoles, 16 de enero de 2013

Desde Caná de Galilea


II Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo C)
Is 62,1-5  -  1Cor 12,4-11  -  Jn 2,1-11
 
Después de la ceremonia religiosa, los nuevos esposos -acompañados  de sus familiares y amigos- pasaron al salón parroquial para el brindis. Luego, se desplazaron a un local especial para la cena danzante. Los años han pasado entre gozos y esperanzas, tristezas y angustias… Hoy están al borde de una separación. Cuando suceden estos hechos, ¿qué nos puede decir el texto del Evangelio de este día?


Un matrimonio donde falta vino… y no hay agua…
Jesús y sus discípulos han sido invitados a una boda en Caná de Galilea.
Gracias a esta invitación… a la intervención de la madre de Jesús…
y a la colaboración de los servidores… Jesús realiza su primer signo,
devolviendo  alegría y amor, allí donde ya no había vino ni agua.
Pues ¿qué vida es ésa cuando falta el vino de la alegría? (Eclo 31,27);
¿acaso no es el vino el que alegra el corazón? (Sal 104,15).
Cuando entre los esposos ya no hay amor, alegría, fidelidad,
no nos quedemos en lamentaciones ni en acusaciones personales…
vayamos a las raíces profundas de ese fracaso matrimonial:
¿Qué rol tuvieron los padres de familia en la educación de sus hijos?
¿Por qué ciertos medios de comunicación priorizan el consumismo,
dejando de lado y menospreciando el valor de la persona humana?
El Evangelio habla también de seis tinajas de piedra destinadas
a los ritos de purificación. Además, el Evangelio de Juan presenta
seis fiestas judías (2,13;  5,1;  6,4;  7,2;  10,22;  11,55). Ahora bien,
aquellas tinajas y fiestas están vacías, pues las autoridades judías
las han ‘convertido’ en explotación y opresión de su propio pueblo.
¿Por qué hoy se exige tantos requisitos para el matrimonio religioso?
¿Hasta cuándo seguiremos conservando en tinajas de piedra
la celebración de matrimonios de diversas clases y precios?
¿Bastarán tres charlas para que los novios den ese paso definitivo?
¿Es justo que después caminen solos como ovejas sin pastor?

Tú has guardado hasta ahora el mejor vino
En aquella boda de Caná de Galilea estaba la madre de Jesús.
Ella nota que falta el vino. Se acerca a Jesús y le dice: No tienen vino.
A través de estas palabras vemos que María, la madre de Jesús,
habla de la situación de pobreza y sufrimiento de los hijos de Israel;
en otras palabras, percibe que la antigua religión ya no aporta vida.
Hoy en día es sumamente preocupante para muchas familias,
la falta no solo de alegría y amistad, sino de trabajo, salud, educación.
También es doloroso ver los rostros sufrientes de los padres de familia,
que viven sumergidos en la pobreza, enfermedades, incertidumbres…
¿Hasta cuándo en una comunidad cristiana se dirá: No tienen vino?
A continuación, entran en escena los servidores. La madre de Jesús
toma la iniciativa y les dice: Hagan todo lo que Él les diga.
Jesús se dirige a ellos para decirles: Llenen de agua las tinajas.
Después añade: Saquen un poco y llévenlo al encargado de la fiesta.
Cuando éste probó el vino, reconoce que es mejor, se acerca al novio
y le dice: Tú, en cambio, has guardado hasta ahora el mejor vino.
Con Jesús, con María su madre, y la colaboración de los servidores
ha llegado la ‘hora’ de cambiar, transformar, introducir algo nuevo.
Y, justamente, es esto lo que hace falta en muchísimos hogares.
*Es bueno pero no basta haber realizado el matrimonio religioso.
Es necesario la presencia permanente de Jesús, de María su madre,
de familiares y amigos, representados en los discípulos y servidores.
En medio de las dificultades, ¡cuánta falta nos hace una mano amiga
que nos lleve al manantial de agua viva para saciar nuestra sed de vida!
Jesús defiende la unión matrimonial (Mc 10,1-9) y, al mismo tiempo,
no lanza piedras ni condena a la mujer adúltera (Jn 8,1-11).
*Es ‘hora’ de multiplicar las pequeñas comunidades de base:
-donde la Palabra de Dios sea fuente de una espiritualidad permanente,
-donde se anuncia la Buena Noticia a la gente sencilla y alejada,
-donde una Iglesia pobre entre los pobres sea una expresión visible.
Jesús se manifiesta en lo pequeño para que sus discípulos crean en Él.
*También ha llegado la ‘hora’ de poner vino nuevo en vasijas nuevas.
En efecto, para estos tiempos nuevos necesitamos vasijas nuevas,
es decir, estructuras nuevas, corazones nuevos. A Dios nos acercamos
de manera nueva: con lazos de amor y de cariño (Os 11,4;  Mc 2,1-9).
J. Castillo A.

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Quién es Jesús?


Bautismo de Jesús (ciclo C)
Is 40,1-5. 9-11 - Tito 2,11--3,7 - Lc 3,15-16. 21-22

Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo y con fuego
*El profeta Juan recorre toda la región del río Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Fue entonces cuando la gente pregunta si Juan no sería el Mesías.

Lo primero que dice Juan es lo siguiente: Yo les bautizo con agua…

Este bautismo tiene sus exigencias, no basta sumergirse en el río.
Como lo dice Juan, es necesario dar frutos de una sincera conversión:
-compartir tu pan con el hambriento, -vestir al que está desnudo, 
-cobrar lo justo, -no maltratar ni hacer denuncias falsas (Lc 3,7-14).
*Luego Juan anuncia a la gente: Viene uno con más autoridad que yo,
Él les bautizará con el Espíritu Santo y con fuego…
El agua lava, el fuego purifica, el Espíritu Santo transforma, santifica.
Sobre el fuego Jesús dirá más tarde: Vine a traer fuego a la tierra,
y, ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo! (Lc 12,49-53).
Antes de su Ascensión, Jesús dice a sus discípulos: Juan bautizó con 
agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo (Hch 1,5).
Sobre esto mismo, San Pablo dice: Todos nosotros, judíos o griegos,
esclavos o libres, hemos sido bautizados en un solo Espíritu
para formar un solo cuerpo (1Cor 12,13).
*Gracias al bautismo que hemos recibido, sigamos a Jesús:
-que nace pobre en un establo porque los suyos no le recibieron…
-que es visitado por unos pastores despreciados por la sociedad…
-que vive en Nazaret un pueblo de donde no podía salir nada bueno…
-que es difamado de estar loco por sus familiares y conocidos…
-que es acusado de estar endemoniado por los maestros de la ley…
-que acoge a pecadores y gente de mala vida, y come con ellos…
-que muere injustamente crucificado fuera de la ciudad…
-que resucita, pues el Dios de la Vida tiene la última palabra…
Solo así, abrazaremos con amor a los pobres y a los que sufren,
reconociendo en ellos el rostro de Jesús pobre y paciente (LG, 8).

Jesús es el Hijo amado y elegido de Dios Padre
*Hoy, tanto en el campo como en la ciudad, se ‘realizan’ bautismos 
para todos los gustos: privados o comunitarios... con Misa o sin ella…
Hay también diversos motivos: obtener el certificado respectivo…
aprovechar la fiesta patronal… los padrinos están de paso…
Todo depende de la cantidad de dinero que se da (cf. CIC, c.947).
Por eso, si en la Iglesia primitiva se bautizaba a los convertidos,
hoy nuestra tarea es convertir a los bautizados (Samuel Ruiz, 1968).
*¡Qué diferente el Bautismo de Jesús que celebramos este día!
Jesús, pobre entre los pobres, se bautiza juntamente con el pueblo.
Él siendo igual a Dios, se humilla, se hace servidor (Flp 2,6-11);
y es en esta fragilidad humana que contemplamos su gloria (Jn 1,14).
La gloria de Dios no está en los adornos superfluos de los templos,
ni en los objetos preciosos del culto divino (SRS, n.31). La gloria
de Dios consiste en que el hombre y la mujer tengan vida (S. Ireneo).
*Después de haber sido bautizado y mientras Jesús oraba, 
se abre el cielo, baja sobre Él el Espíritu Santo en forma de paloma, 
y se escucha una voz que dice: Tú eres mi Hijo amado, mi elegido.
Veamos en el Evangelio de Lucas los momentos en que Jesús ora:
-Mientras una gran multitud acude para escucharle y ser sanados, 
  Jesús se retira a lugares solitarios para orar (5,15-16).
-Antes de elegir a los Doce, Jesús pasa la noche orando (6,12-16).
-Jesús ora a solas, antes de la confesión de Pedro (9,18-21).
-Ora también durante su transfiguración, donde una voz del cielo
  dice: Este es mi Hijo elegido, escúchenlo (9,28-36).
-Gracias a una petición de sus discípulos, Jesús nos enseña a orar:
  Cuando oren digan: Padre, santificado sea tu nombre (11,1-4).
-Desde su experiencia, Jesús nos pide orar siempre (18,1-8).
-En el huerto de los Olivos, Jesús dice a sus discípulos: Oren
  para no caer en la tentación; luego se arrodilla y ora (22,39-46).
-Antes de morir, Jesús grita con voz fuerte su última oración:
  Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (23,46).
*Todos los bautizados estamos llamados a ser testigos de Jesús, pues,
la Iglesia siente cada vez más fuerte el impulso del Espíritu a ser pobre
entre los pobres, a recordar a todos la necesidad de conformarse con 
el ideal de pobreza predicada y practicada por Cristo, y a imitarlo
en su amor sincero y concreto a los pobres (Juan Pablo II, 1994).
J. Castillo A.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Ruega por nosotros


Santa María, Madre de Dios (ciclo C)
Num 6,22-27 - Gal 4,4-7 - Lc 2,16-21

María conservaba y meditaba todo en su corazón
Los pastores al ver a María, a José y al niño acostado en el pesebre,
les contaron lo que el ángel les había dicho acerca del niño. 
Todos estaban admirados de lo que decían los pastores…
¿Quiénes eran estos pastores? Eran personas despreciadas,
pues el contacto con los animales los hacía impuros, indignos.
Sin embargo, Dios no solo se solidariza con ellos, sino que a través
de ellos anuncia una Buena Noticia, motivo de alegría para el pueblo.
Desde entonces, podemos decir que los pobres nos evangelizan.
María, por su parte, conservaba y meditaba todo en su corazón.
Fruto de esta meditación se verá más tarde en Caná de Galilea, donde
María dirá estas palabras: Hagan todo lo que Jesús les diga (Jn 2,5).
Hoy, tras el rostro de tantas mujeres pobres y creyentes encontramos
mucha sabiduría. Así lo dice, desde Bolivia, el P. Víctor Codina, sj:
Al acabar un curso de formación cristiana para adultos, una mujer
que asistía al curso exclamó: ¡Diosito nos acompaña siempre! 
Esta exclamación constituye una verdadera profesión de fe, 
semejante a la de aquella mujer que mientras Jesús hablaba le dijo: 
¡Feliz la que te dio a luz y te crió!” (Lc 11,27).
*A continuación, Víctor Codina describe el significado de Diosito:
Diosito es un Dios cercano, familiar, bueno, misericordioso, 
que desea que seamos felices, que tengamos vida en abundancia. 
Es el mismo Dios al que Jesús llamaba Abba, es decir ‘papito’, 
incluso en Getsemaní en sus momentos de angustia (Mc 14,36).
Diosito refleja una imagen paterna y también materna de Dios, 
porque como dice Isaías, aunque una madre se olvidase de sus hijos, 
l no se olvida de nosotros (49,15). Él tiene entrañas de misericordia,
(Lc 1,78) nos cuida, nos protege, está siempre cerca de nosotros.
Indudablemente, esta imagen del Diosito está estrechamente ligada 
a la encarnación y al nacimiento de Jesús, cuando la Palabra eterna 
se hace carne y habita entre nosotros (Jn 1,14), se despoja 
de su gloria y se hace semejante a nosotros (Fil 2, 6-7).
*Al comentar la siguiente frase, el misionero boliviano dice:
Pero este Diosito, añadía la sencilla mujer, nos acompaña siempre.
Es el Señor resucitado que se junta como peregrino desconocido 
a los discípulos de Emaús, les explica las escrituras y comparte
con ellos el pan (Lc 24,13-35). Es el Señor que dijo que estaría 
siempre con nosotros hasta el fin de la historia (Mt 28,20).
*Más adelante, Víctor nos cuestiona con las siguientes preguntas:
¿Entiende el pueblo sencillo de hoy la liturgia, las homilías, 
las encíclicas del magisterio de la Iglesia? ¿Le falta al pueblo 
inteligencia para comprender, o más bien a nosotros, nos falta
comprensión profunda del Evangelio para poderlo transmitir 
a los pobres? Evangelizar a los pobres es uno de los grandes
signos mesiánicos (Lc 7,22). Pero ¿cómo evangelizar a los pobres? 
¿No habría que partir de sus necesidades vitales, de sus mismas 
vivencias y de sus expresiones de fe popular?
(Cf. Centro Cristianismo y Justicia, julio, 2009, n. 198).

Circuncidaron al niño y le pusieron por nombre Jesús
Al octavo día, circuncidaron al niño y le pusieron por nombre Jesús,
como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido.
*Cuando se narra la circuncisión de Juan el Bautista (Lc 1,59-63),
es su madre Isabel quien le pone el nombre: Se ha de llamar Juan;
pues Zacarías su padre estaba mudo por no haber creído (Lc 1,20).
En el caso de Jesús, recordemos lo que dijo el ángel Gabriel a María:
Concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús (Lc 1,26-38).
Que las madres pongan nombre a sus hijos, en una sociedad donde
se las marginaba, era algo revolucionario; como es revolucionario
solidarizarnos con los excluidos para que tengan nombre y dignidad.
*Recordemos que el nombre Jesús significa: Dios libera (Mt 1,21).
Por eso, al empezar un Año Nuevo, hagamos realidad una sociedad
donde reine la paz y la justicia. Así lo dice el Papa Benedicto XVI:
El deseo de paz es una aspiración esencial de cada persona, 
y coincide con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda… 
Se trata de paz con Dios viviendo según su voluntad. Paz interior con
uno mismo, y paz exterior con el prójimo y con toda la creación…
Felices los que trabajan por la paz, se llamarán hijos de Dios.
J. Castillo A.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Sobre la familia (Reflexión)

Hace dos años, con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia escribí sobre lo específico de la familia cristiana; y es para mi un orgullo que sea una de las entradas que más éxito ha tenido en estos dos años. Me remito a ella como esquema general para una reflexión acerca de la identidad de un matrimonio y familia cristianos. Puedes acceder clickando en
Lo que sigue es una reflexión muy específica sobre un problema que preocupa a la Iglesia de hoy, y de modo especial a la generación de padres que ven como sus hijos optan por modos de vida familiar que ellos no consideran plausibles.
 
Cambios en el modo de vivir en pareja.

En estos días de celebraciones tan familiares está más que justificada una reflexión sobre la importancia de la institución familiar. Como cristianos no podemos cerrar los ojos y sentirnos ajenos a los cambios sociales que se están produciendo en nuestro entorno en el modo de entender el noviazgo, el matrimonio y la familia misma. Muchas personas sencillas, sobre todo padres, que recibieron una educación asentada en los principios cristianos de la sacralidad, fidelidad e indisolubilidad del matrimonio y la familia, andan desorientados y no saben cómo reaccionar ante el modo nuevo en que sus hijos enfocan estas realidades.

Relaciones sexuales a temprana edad y sin haber cuajado siquiera una mínima síntesis vital entre sexo y amor, parejas de hecho, divorcio a la carta, generalización de convivencia prematrimonial, unión civil legal (¿matrimonio?) entre personas del mismo sexo, etc., hacen que muchos padres, e incluso la misma jerarquía eclesiástica, se vean desorientados y se pregunten: ¿en qué nos hemos equivocado?, ¿qué hemos hecho mal? ¿cuál es la razón de nuestro fracaso a la hora de transmitir nuestro modelo de familia? Aunque con matices yo diría, en descargo de padres y prelados que se angustian por su supuesto fracaso, que no se sientan más culpables que víctimas. Nuestros hijos son nuestros, pero también lo son de la libertad; quiero decir con esta frase tan manida que no siguen ni tienen por qué seguir necesariamente los preceptos y esquemas de comportamiento que como padres o Iglesia les hemos querido inculcar. La presión del ambiente social y mediático (cine, televisión, internet, etc) es determinante en la juventud de los últimos años, y por esos medios les ha llegado una visión de la vida muy distinta a la que nosotros recibimos y quisiéramos para ellos.
.
Lo bueno y lo malo de la nueva situación.
.
La visión de los jóvenes no deja de tener su parte positiva, pero tampoco carece de elementos negativos. Es positiva la apertura que se ha dado en lo referente a la sexualidad y la consiguiente ruptura del tabú que suponía en otros tiempos cualquier tema relacionado con ella. Tal vez ese miedo a hablar de lo afectivo y sexual, propio de la generación de los padres, ha sido un impedimento grande a la hora de dar una correcta educación para el amor a los hijos. ¿Cómo enseñar la riqueza de la sexualidad como expresión del amor total?, ¿cómo transmitir a los hijos una visión positiva del sexo si quienes la han de transmitir no la han tenido o se les ha tergiversado? Por ello, tal vez hay unas preguntas previas que habríamos de hacernos: Los comportamientos sexuales de las generaciones pasadas ¿se asentaban en convicciones morales derivadas de la fe, o eran simplemente convencionalismos?, ¿se guió la generación de los padres por la convicción personal o más bien por el miedo religioso o la presión social existente en su momento? ¿No habrían tomado muchos de los padres de los jóvenes de hoy la decisión que ellos toman ahora si en su día se les hubiera facilitado? El índice de divorcios actuales nos indica que posiblemente sí. Pero, a lo que vamos, sin duda, el hecho de que la elección del modo de vida en pareja sea más libre, es algo positivo. En esto, como en otros ámbitos de la vida (profesión, amistades, etc), las imposiciones suelen ser nefastas.
.
Tan malo es pecar por defecto como por exceso. Lo negativo en todo esto que se ha dado en llamar "libertad sexual" puede estar en la sobrevaloración de la cantidad sobre la calidad, en la reducción de lo sexual a lo físico, y en la banalización del matrimonio que, en la mentalidad de muchos jóvenes queda reducido a “matrimonio de conveniencia”. Aunque esta expresión se aplica generalmente a quien se casa por interés económico o social, también me gusta hacer notar que hoy muchos jóvenes buscan la forma de convivencia que más convenga a sus intereses particulares. “Viviré contigo mientras haya amor”, entendiendo que el amor es un simple sentimiento de bienestar personal ajeno al sacrificio y la renuncia; “viviré contigo mientras convenga a mi gratificación, a mi interés particular”. Matrimonio de conveniencia. La propensión a poner como eje de la vida la propia satisfacción material, psicológica y espiritual, idea alentada por el consumismo, y la consiguiente incapacidad para soportar con paciencia los defectos del prójimo o la prójima, abren la puerta al miedo a casarse (entendido en el sentido negativo como "atarse"). En el fondo ¿no es miedo al amor entendido como donación? ¿No se esconde el rechazo al esfuerzo y sacrificio que supone vivir para el amado o amada?
.
La mayoría de los jóvenes de hoy, inmersos en el relativismo ambiente, no creen en el “amor para toda la vida”. Pero ¿y los adultos? ¿creen en el matrimonio para todo la vida?, ¿o creyeron en él y ya han dejado de creer? El divorcio es un fenómeno bastante extendido entre los mayores, lo cual quiere decir que muchos de sus hijos han vivido la experiencia de familias rotas y desestructuradas. Muchos recibieron de sus padres la herencia de un fracaso matrimonial mal gestionado del que quieren prevenirse precisamente cerrándose a la idea de casarse.
.
Cómo situarnos cristianamente.
.
¿Cómo enfocar cristianamente la circunstancia de los hijos que optan por la convivencia en pareja sin compromiso matrimonial ante el altar? Desde luego, cuando se trata de opción por el matrimonio civil habría que considerar que si la experiencia de fe es inexistente es sin duda la mejor opción. Cuando algún compañero sacerdote o un cristiano comprometido manifiesta su escándalo por el aumento de divorcios suelo decir que, más que escandalizarnos por ello, deberíamos hacer examen de conciencia, porque a la mayoría de esos que se han divorciado los hemos casado nosotros, ¿con qué discernimiento?; ¿no hemos estado casando en serie “por la Iglesia” a todo el que lo solicitaba, incluso sabiendo de su baja religiosidad? ¿Por qué no nos escandalizó el hecho de que hasta hace poco prácticamente todos los matrimonio se hicieran por la Iglesia y sin embargo las iglesias no se llenaran los domingos?
.
Me parece lógico el hecho de que los matrimonios por la iglesia hayan descendido alarmantemente en los últimos años; nos hemos dedicado a casar (sacramentalizar) sin molestarnos en acercar la persona de Jesús a las parejas (evangelizar) para que aprendan a leer su relación en clave de amor cristiano. De este modo la identidad cristiana del matrimonio ha quedado muy dañada. Si Jesús y su modo de amar no forma parte de la vida de una pareja, por muy religiosa que sea la ceremonia de la boda, no hacemos sino echar en saco roto la gracia de Dios (cf 2 Cor 6,1-10).
.

a) La misericordia como principio. Cuando nos enfrentamos a la opción por la unión sin compromiso matrimonial siquiera civil que hacen algunas parejas, o a los casos de uniones homosexuales, algo que nos duele especialmente cuando se implican en ello personas cercanas y queridas, no nos queda más que una clave teológica: la misericordia. Al Padre del hijo pródigo le dolió sobremanera que el hijo menor se marchara de casa, pero no cerró nunca su puerta al perdón y la acogida del alejado, lo cual facilitó el regreso (cf Lc 15,11-31). No se trata de justificar cristianamente opciones no evangélicas, sino de respetar, amar y estar siempre abiertos a la acogida del que se ha marchado de casa o nunca estuvo en ella. Ante todo, sin renunciar a juzgar las actitudes y los hechos, debemos evitar el pecado del hermano mayor del pródigo: juzgar a la persona y tratarla con desprecio: "ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres". 

Emitir un juicio de valor sobre los hechos es un deber irrenunciable de toda persona y sin el cual renunciaría a su libertad que sin un discernimiento de lo bueno y lo malo, de lo mejor y de lo peor sería imposible ejercerla; pero el juicio sobre los hechos no exige necesariamente la condena de la persona, tal como hizo Jesús con la pecadora que acude a lavarle los pies a casa de Simón (cf Lc 7,36-47), o con la mujer adúltera: "Yo tampoco te condeno, vete y en adelante no peques más" (cf Jn 8,1-11); con esta sentencia Jesús condena el adulterio, pero no a la mujer adúltera, a la que ama e invita a la conversión. Como cristianos nunca debemos emitir sobre nadie un juicio de condenación, porque tal actitud se opone a la mirada misericordiosa de Dios; el juicio a la persona, en última instancia, corresponde sólo a Él: "No juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón" (1 Cor 3,5). Y no pienses sólo en tinieblas ajenas.
.
b) El matrimonio cristiano como alternativa. Sé que esto de respetar y mantener los propios principios y creencias no es fácil, sobre todo cuando del otro lado no se valoran del mismo modo opciones cristianas como la castidad o la fidelidad, o la indisolubilidad y fecundidad matrimonial. Como en los primeros siglos, la Iglesia está llamada a ser hoy en este campo, como en tantos otros, una comunidad marginal, que no quiere decir marginada. Decir que la Iglesia es “marginal” no es definirla como comunidad que para vivir sus valores haya de huir del mundo o situarse en una esquina; a eso llamaríamos “marginada” por su propia decisión; sociedad ”marginal” quiere decir “que vive en la frontera, en los márgenes de su sociedad, ni se integra, ni se evade, ni se encierra, porque presenta unos valores alternativos y no renuncia a influir y cambiar la sociedad”.[1]
.
Convenzámonos de una vez por todas de que nuestra sociedad no es cristiana, que el evangelio no es la clave interpretativa de nuestro mundo. La economía y otros poderes marcan el ritmo de nuestros criterios morales y nuestras relaciones. En estas circunstancias nos toca dar testimonio con el ejemplo, profundizando y viviendo la riqueza del amor cristiano en el seno del matrimonio y la familia, donde la persona amada es prioritaria, los hijos no son un capricho sino un don de Dios, y las crisis de convivencia tienden a ser consideradas como oportunidades para fortalecer el amor.
.
Como proclama san Pablo en su himno de 1 Cor 13, “el amor es paciente y benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta: no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca” (4-8). Cambiemos en este texto la palabra “amor” por la palabra “Dios”, y releamos el texto. Dios es amor. Si ponemos a Dios en la vida matrimonial y familiar, si nuestra valoración sobre los nuevos modelos de vida familiar se guían por una lectura creyente, con los matices de búsqueda de Dios y de denuncia profética en los hechos que analizamos; si cuando se trata de las personas nuestros juicios rezuman misericordia, estaremos dando pasos para ser levadura en la masa (cf Mt 13,33; Gal 5,9). Ser levadura; edificar familias firmes en la fe, alegres en la esperanza y fuertes en el amor, esa es la alternativa cristiana, la respuesta a los retos que nos plantean las nuevas situaciones familiares.
.
Casto Acedo Gómez. paduamerida@gmail.com. Diciembre 2012. 35468

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Jesús también fue joven


La Sagrada Familia (ciclo C)
1Sam 1,20-28 - 1Juan 3,1-2.  21-24 - Lc 2,41-52

Te he buscado y te he encontrado
Los textos de la infancia y de la juventud de Jesús (Mt 1-2 y Lc 1-2),
debemos meditarlos a la luz de su pasión, muerte y resurrección;
porque, nadie sabe cómo llegan los grandes momentos de la vida,
cómo el niño se transforma en hombre y la niña en mujer…
*José, María y Jesús van a Jerusalén para la fiesta de Pascua:
La Sagrada Familia, conformada por José, María y Jesús, nos enseña:
-el significado de la familia, -su comunión de amor, -su sencilla
y austera belleza, -su carácter sagrado e inviolable (Pablo VI, 1964).
En Jerusalén está el templo, el poder político, económico y religioso;
y es también el lugar donde Jesús morirá y resucitará (Lc 18,31-34).
A esta primera Pascua, seguirá aquella otra en la cual Jesús,
sentado a la mesa, dirá a sus apóstoles: Cuánto he deseado
comer con ustedes esta Pascua antes de mi pasión (Lc 22,1-20).
*Buscar a Jesús… y, luego de tres días, encontrarlo en el templo:
José y María buscan a Jesús entre sus parientes y conocidos, pero
no lo encuentran… Para encontrarlo tendrán que volver a Jerusalén.
Lo mismo sucederá con las mujeres. Aquel primer día de la semana,
ellas buscan a Jesús entre los muertos, pero allí no lo van a encontrar.
José y María hallan a Jesús al tercer día, que tiene mucha relación
con el tercer día en que la Vida vence a la muerte (Lc 24,1-12):
Nadie sabe cómo hiere el dolor y cómo surge la alegría.
Nadie sabe cómo entra la tristeza y cómo triunfa la esperanza.
*Estaban maravillados de la inteligencia y respuestas de Jesús:
En esta ocasión Jesús, sentado en medio de los doctores de la ley,
les escucha y, luego, les hace preguntas. Pero, llegará el día
en que los doctores de la ley y los fariseos serán sus enemigos,
y le espiarán para tener algo de qué acusarle (Lc 6,6-11).
En cambio, la gente sencilla le escuchará con asombro porque Jesús
era respetado por todos… y enseñaba con autoridad (Lc 4,15. 32).

Debo de ocuparme en las cosas de mi Padre
*Cuando María le dice: Hijo, ¿por qué te has comportado así?
mira que tu padre y yo te hemos buscado angustiados;
el joven Jesús los deja desconcertados con la siguiente respuesta:
¿No sabían que yo debo de ocuparme en las cosas de mi Padre?
Mientras María dice: tu padre y yo, Jesús responde: mi Padre.
Padre es la primera palabra de Jesús y será también su última palabra:
Nadie sabe cómo madura la fruta en el árbol y el pensar en la mente,
cómo se libera la fragancia de la tierra con la caricia de la lluvia.
*Jesús quiere que vivamos en un mundo más humano y fraterno,
donde todos sepamos ver con los ojos del corazón y del amor:
-Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes (Lc 6,36).
-Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado
estas cosas a los sabios y entendidos, y las diste a conocer a la gente
sencilla. Sí, Padre, porque así lo has querido (Lc 10,21-22).
-Cuando recen digan: Padre, santificado sea tu nombre,…
danos hoy nuestro pan de cada día,… (Lc 11,1-4).
-No teman, el Padre de ustedes ha querido darles el Reino (Lc 12,32).
-Cuando el hijo estaba lejos, su padre lo vio, sintió compasión de él,
corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó (Lc 15,11-31).
-Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (23,34).
-Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (23,46).
*Desde Jesús, eternamente joven, otro mundo es posible…
No tengas miedo, levántate y camina. Abre los ojos y mira. 
Abre el oído y escucha. Abre la boca y habla. 
Levántate. Ponte en marcha. ¿Estás soñando con un mundo mejor? 
Entonces, cree en ese mundo con todas tus fuerzas 
porque Dios mismo está en ese sueño. Él mismo te lo inspira. 
Él mismo te acompaña en tus luchas para alcanzarlo junto a ti. 
Con Él ¡nada es imposible! Tienes rabia, grítala, 
pero no cultives el odio en tu corazón, 
no te vuelvas como aquellos de quienes muchos de tus males te vienen.
Actúa por amor a ti mismo, a los tuyos y a tu país. 
Y también por amor a los otros que están cerca o lejos, 
por amor a toda la humanidad, por amor al planeta, 
por amor a Dios, que es inseparable del mundo en que vives.
(Eloy Roy, misionero canadiense: Decir Jesús hoy, 2010).
J. Castillo A.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Paz en la tierra


Nacimiento de Jesús (ciclo C)
Is 9,1-6  -  Tito 2,11-14  -  Lc 2,1-14

Y dio a luz a su hijo primogénito
Después de haber recorrido, aproximadamente, unos 140 kilómetros,
José y María se encuentran en Belén que significa ‘casa de pan’.
Fue en estas circunstancias, nos dice el evangelista San Lucas, que:
*A María le llegó la hora del parto: Ya podemos imaginarnos
lo riesgoso que fue para María y para el niño que llevaba en su seno,
hacer un largo viaje, estando ella en avanzado estado de embarazo.
*Dio a luz a su hijo primogénito: Dios está presente entre nosotros
en la fragilidad de un niño débil y en la ternura de un recién nacido.
Y sigue estando presente en sus hermanos más pobres: hambrientos,
sedientos, emigrantes, desnudos, enfermos, encarcelados (Mt 25).
*Lo envolvió en pañales: Desde siempre, los primeros cuidados que
se tenían con un recién nacido eran: -cortar el cordón, -lavar con agua
-frotar con sal y, finalmente, -envolverlo en pañales (Ez 16,4).
Así mismo, envolver en pañales es el símbolo de todos los cuidados:
Al nacer, yo también respiré el aire común; y al caer en la tierra 
que todos pisan, mi primera voz, como la de todos, fue el llanto.
Me crié entre pañales y con cuidados (Sab 7,3-4).
Los pañales serán el signo para que los pastores reconozcan al Señor.
Y pensar que años después, José de Arimatea -hombre bueno y justo-
pedirá a Pilato el cuerpo de Jesús, lo envolverá en una sábana
y lo depositará en un sepulcro cavado en la roca (Lc 23,50-53).
*Lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento en la posada:
En los primeros instantes de su vida terrenal, en la ciudad de Belén,
Jesús no encontró acogida en la sociedad de aquella época:
vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11);
excepto los brazos amorosos de María y de José.
Esta será la condición de vida de Jesús: Las zorras tienen guaridas 
y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene 
donde reclinar la cabeza (Lc 9,57-58).

Hoy ha nacido para ustedes el Salvador
Es Dios quien toma la iniciativa de anunciar esta Buena Noticia
a unos pastores pobres, considerados como ladrones y gente impura.
Todos ellos serán testigos privilegiados del nacimiento del Salvador.
Pues bien, cuando la gloria de Dios los envuelve con su luz,
aquellos pastores sienten un gran temor. Quizás, tienen miedo
no a las tinieblas, sino a la luz. También nosotros, muchas veces,
preferimos no la luz de la verdad, sino las tinieblas de la corrupción:
La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, 
porque sus obras eran malas. Todo aquel que obra mal odia la luz 
y no se acerca a la luz, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, 
para que se vea que sus obras son hechas según Dios (Jn 3,19-21).
El ángel del Señor continúa diciendo: No tengan miedo. Les anuncio 
una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo.
Esta Buena Noticia es la misma persona de Jesús y, por eso mismo,
es motivo de alegría inconfundible para todo el pueblo,
preferentemente, para todos los que sufren y viven tristes.
Si la persona de Jesús ya no es Buena Noticia,
si sus enseñanzas y sus obras no nos dicen nada,
si no conocemos la alegría que solo nos puede llegar de Dios,
si reducimos Navidad solo a disfrutar nuestro propio bienestar…etc.
entonces, estaremos celebrando cualquier cosa, menos Navidad.
A continuación, el mensajero de Dios dice a los pastores:
Hoy les ha nacido -en Belén- el Salvador, que es Cristo, el Señor.
Desde entonces, la venida de Dios es una gracia para todos aquellos
que viven explotados, mientras se convierte en una amenaza
para los culpables de tantos desprecios, injusticias y marginaciones.
Probablemente, aquellos pastores no eran mejores que los poderosos
que los oprimían, pues también ellos abusaban de los más débiles.
Si Dios está de su parte, no es porque se lo merezcan, sino porque
lo necesitan. Dios, Padre misericordioso de todos, no puede reinar
sino haciendo justicia a los que nadie se la hace. Este es el motivo
del anuncio de una Buena Noticia que es también una gran alegría.
Por eso, sigamos anunciando: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra 
paz a los hombres que Dios ama. ¡FELIZ NAVIDAD!  
J. Castillo A.

Tabor y cruz (8 de marzo)

  Somos seres en búsqueda; los hombres nos pasamos la vida “buscando”. Buscamos la felicidad,  la suerte, un lugar para vivir, buscamos trab...